La Casa Pintueles -I

La Casa Pintueles en Ciales – Puerto Rico. (Fotografía de 1931)

Cuando Fernando Pintueles se hizo cargo de la exportadora de café de D. Manuel Fernández, lo primero que hizo fue sustituir su nombre original por F. Pintueles & Cia, porque su intención era cambiar e intensificar los negocios de la empresa y darles su propia impronta.

Ciales, pueblo del café de Puerto Rico

Por esa época, Ciales era un pueblo pequeño pero bien organizado en barrios. Las instalaciones de la Casa Pintueles, como sería  más  conocida, ocupaban la zona central del municipio con oficinas, cuadras, almacenes, talleres, una tahona, el alojamiento de los empleados y la casa donde residía el dueño y su familia.

Como funcionaba la Casa Pintueles

A principios del siglo XX, la producción de café estaba en auge y el café de Puerto Rico era considerado el mejor. D. Fernando Pintueles supo aprovechar el momento, utilizando agencias comerciales en distintas ciudades de Europa y América. Cuando éstas enviaban un pedido, la perfecta maquinaria de la Casa Pintueles se ponía en marcha para cumplir los plazos de entrega: compraban el café directamente a los cultivadores, lo trasladaban a sus instalaciones para tostarlo en los grandes bombos que funcionaban con vapor, seleccionaban y envasaban el mejor grano, lo transportaban en carretones tirados por mulas hasta la estación de tren de Manatí y de ahí al puerto de la capital, San Juan, donde embarcaba rumbo a su destino.

Los otros negocios

El negocio del café iba viento en popa y Fernando Pintueles decidió probar con otras actividades. Construyó un gran almacén de comestibles y diversas mercancías con tienda. De esta manera abastecía a las Haciendas cercanas con todos los productos que podían necesitar, por lo que era habitual ver a sus puertas, gran cantidad de mulas descargando el café que se había cosechado en las Haciendas y volvían a éstas cargadas de comestibles y herramientas.

Estos fueron los años en los que la familia Pintueles/Fernández al completo, viajaba  anualmente a España, para alojarse los meses de verano en La Venta de Miyares y regresar a Puerto Rico al inicio del otoño.

Sin duda, la época dorada de la Casa Pintueles fue la primera guerra mundial, donde el café escaseaba y era muy demandado sobre todo en Europa.  Lo que para muchos fue una gran tragedia, para unos pocos fue una oportunidad y La Casa vio incrementar sus ganancias de forma considerable, invirtiéndolas a su vez  en ampliar  y diversificar aún más sus negocios, como por ejemplo:  la crianza y venta de ganado, la compra y venta de productos puertorriqueños y la venta de tabaco a los Estados Unidos.

Pero la bonanza no duraría mucho…